SENOS, SEXUALIDAD Y SALUD

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Aunque tanto mujeres como hombres tienen senos, en nuestra cultura parece que se han convertido en un símbolo poderoso de feminidad y un elemento principal de la sensualidad femenina. A menudo sirven de recurso en la publicidad para llamar la atención, con imágenes de pechos exuberantes, incluso en los refranes populares está presente ese poder que se les otorga (“tiran más dos tetas que dos carretas”). Podría decirse que en nuestra sociedad los pechos de las mujeres han adquirido el mismo papel exagerado que el pene en los hombres (tienen que ser grandes y turgentes).

Pero ¿por qué esta parte del cuerpo femenino despierta tanto interés en los hombres? No en vano es una de las zonas donde primero suelen poner sus ojos. ¿Acaso son un símbolo de fertilidad? ¿Se relaciona evolutivamente el que los pechos grandes sean más atractivos con la amamantación y, por tanto, con mayor fertilidad?. En contra de esto, el tamaño de los pechos o la turgencia de los mismos no tiene ninguna relación con la eficacia en la lactancia o en la producción de leche.

Existe una curiosa teoría relacionada con el hecho de que la mayoría de los primates mantengan relaciones de espaldas y no uno frente al otro como es nuestro caso. Esta teoría sugiere algo así como que los pechos más grandes imitan mejor el trasero femenino (¡ups!…).

Otras teorías insisten en que la obsesión por los pechos de las mujeres tiene una base neurológica basada en el vínculo que se forma entre madre e hijo a través de la lactancia, y está relacionado con la oxitocina, neurotransmisor (también llamado “hormona del amor”) que participa de manera importante en este proceso y que podría intervenir también en la creación del vínculo amoroso.

Existan o no bases biológicas en el papel de los senos como elemento sexual, lo que está claro es que la sociedad y la cultura en la que vivimos ejerce un poder aún mayor. Y una sociedad donde está mal visto amamantar en público pero utiliza imágenes de pechos para llamar la atención en su publicidad continuamente, influye necesariamente en esa sexualización de los pechos. Sin embargo, los senos son más que un adorno femenino, tienen una función biológica, dar de mamar, aunque está claro que no todas las mujeres deciden ser madres ni tampoco dar el pecho a sus bebés.

Por otra parte, hay una relación entre la excitación sexual y los pechos ya que los pezones responden a esta poniéndose eréctiles (también ocurre con el frío). las mujeres como los hombres tienen una gran cantidad de vasos sanguíneos y nervios en los pezones, es por ello que esta zona para muchas personas puede resultar muy erógena, aunque no a todo el mundo le gusta que se les estimulen o pueden tenerlos muy sensibles, por lo que habría que hacerlo con mucho cuidado.

La relación entre los pechos y la sexualidad es evidente, no en vano existen algunas prácticas que incluyen esta zona del cuerpo, como la masturbación del pene con los senos. Los científicos afirman que el hombre es el único mamífero que se siente atraído sexualmente por las mamas femeninas, y por lo visto somos la única especie que los acaricia durante el sexo.

Los pechos varían mucho en forma y tamaño de unas personas a otras. Existen pechos de muchos tipos: grandes, pequeños, con areolas más oscuras, más claras, con pezones mayores o menores… Además, un seno puede ser visiblemente más grande que el otro. Es sabido que las personas no somos simétricas y estas diferencias entre los dos pechos (incluso entre los pezones), suelen ser más evidentes durante el desarrollo. Sin embargo, esta sociedad se empeña en que todas las tetas sean iguales, grandes y bien levantadas, por lo que cada vez son más habituales las operaciones de cirugía estética de este tipo.

Los senos están formados por una capa de grasa (cuya cantidad es lo que le da el volumen), el pezón, y la areola que es ese tejido más oscuro de piel rodeando al pezón. Interiormente se encuentran las glándulas mamarias, que se distribuyen por toda la mama. Los hombres también tienen glándulas mamarias aunque generalmente poco desarrolladas.

Al hablar de senos no se puede dejar de lado el cáncer de mama ya que es el más frecuente en las mujeres. Cada año se producen 1,38 millones de nuevos casos. La detección precoz es fundamental para el tratamiento de este tipo de cáncer, aumentando enormemente las posibilidades de recuperación. Por ello, la Organización Mundial de la Salud declaró Octubre como el Mes de Sensibilización sobre el Cáncer de Mama. Actualmente no existe verdadera conciencia acerca de la importancia de la autoexploración mamaria y eso es algo que podría salvar muchas vidas. Es necesario que las mujeres aprendan a observar y tocar sus senos a menudo, y estén atentas a cualquier variación. Pero también es importante recordar que los hombres pueden padecer este tipo de cáncer, aunque sea mucho menos frecuente, no está de más que ellos también se toquen de vez en cuando (cosa que probablemente supone mayor tabú para ellos). El cáncer de mama masculino se da generalmente por encima de los 60 años, formándose células malignas en los tejidos de la mama, masas que a menudo se pueden palpar con la autoexploración.

Por tanto, ya sea porque nos de gusto o por salud ¡vamos a tocarnos las tetas!.

Por: Ester Álvarez Guillén

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